Es la pregunta que más escuchamos en la terraza: «¿cuántas pedimos?». La respuesta corta: depende de si venís a picar o a comer. La respuesta de la casa, abajo.
Para un aperitivo
Si el plan es una caña o una sangría antes de comer en otro sitio (mal plan, pero respetable), contad 2–3 tapas por persona: unas bravas, unos boquerones, un poco de jamón. Ligero y suficiente.
Para comer o cenar
Contad 4–5 tapas por persona, mezclando mar y tierra, algo frito y algo fresco: por ejemplo croquetas, calamares, ensalada y gamba a la plancha. Con pan con tomate en el centro, nadie se levanta con hambre.
El atajo: la tabla
La forma más fácil de acertar es pedir una tabla para compartir: una tabla por cada 2–3 personas funciona como comida completa. Y si la mesa es de cuatro o más, el combo ganador del paseo: tabla de entrante y paella por encargo de principal, que se hace mientras picáis.
Tres errores de principiante
Uno: pedirlo todo a la vez: las tapas se disfrutan por oleadas. Dos: pedir cinco fritos seguidos: alternad con algo fresco. Tres: no dejar hueco para las berenjenas con miel: error grave, científicamente documentado en esta casa.
